Pasado, Presente y Futuro

La Sociedad Filarmónica de Las Palmas de Gran Canaria, nacida en el año 1845, tiene una dilatada historia que se funde con la de la ciudad y el pueblo que la vio nacer. Quiere  seguir mirando hacia el  futuro, ofrendando su importante legado a la comunidad canaria del siglo XXI.

El pasado en el presente.

LA SOCIEDAD FILARMÓNICA DE LAS PALMAS                                      

Fundada en 1845, la Sociedad Filarmónica de las Palmas de Gran Canaria, es la más antigua de las Sociedades musicales existentes actualmente en España.

Nació como producto del asociacionismo civil de los músicos de la antigua Capilla de Música de la Catedral de Canarias ya que, a pesar de la disolución de ésta en 1828, sus músicos habían seguido tocando juntos, y estaban organizados como orquesta ciudadana con un claro carácter pre-profesional en los años anteriores a la fundación de la Sociedad.

La creación de la Sociedad Filarmónica, (junio de 1845), es prácticamente contemporánea a la fundación del Gabinete Literario, (marzo de 1844), institución con la cual siempre estuvo relacionada. Este tipo de sociedades de carácter civil comienzan a proliferar en las principales ciudades de España en los inicios del estado liberal isabelino. Sin embargo, resulta en nuestro caso un fenómeno llamativo, dada situación material y económica de Canarias en general y de la ciudad de Las Palmas en particular: una urbe con muy poca entidad económica y escaso movimiento comercial, carente aún de un puerto adecuado, pues el muelle de San Telmo resultaba incómodo e inadecuado. Como en toda Canarias, persistía una acentuada desigualdad social y una altísima tasa de analfabetismo, situada en torno al 80% de la población.

La historia de ambas instituciones, Sociedad Filarmónica y Gabinete Literario, confluyen a su vez en la del Teatro Cairasco, (enero de 1845), primero de los teatros de la ciudad, emblema de la modificación urbanística de carácter burgués de la misma y de las nuevas tendencias, tanto escénicas como musicales, de su inquieta élite cultural.

Antiguo Teatro Cairasco, sede del Gabinete Literario, en 1890.
Fue la primera sala de conciertos que conoció la Sociedad Filarmónica de Las Palmas.

La génesis de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas se vio facilitada por la existencia de una sólida tradición musical en la ciudad, herencia de la mencionada Capilla de Música de la Catedral, donde se habían formado generaciones de músicos y en la que se había vivido el desarrollo temprano de una praxis musical que se podría calificar de “avanzada”. Para esto último, tuvo la suerte de contar como Maestros de Capilla con figuras foráneas extraordinarias, principalmente José Palomino (1808-1810) y Benito Lentini, (1820- 1828). Este último junto al músico local Gregorio Millares Cordero son las figuras principales de la nueva Sociedad Filarmónica de 1845. 

Una “sociedad musical” implicaba en aquella época una "concepción liberal", no solo en lo civil, sino también en lo musical. Desde los comienzos, y como también fue común en otras Sociedades de la época, (Madrid, Barcelona o Sevilla), nuestra Sociedad Filarmónica vino ligada a una academia, o centro de enseñanza musical y, naturalmente, a una orquesta sinfónica, llamada así, porque hacía sinfonismos, lo cual era el tipo de música que los aficionados filarmónicos ejecutaban como corriente musical avanzada.

 Por ello, en un principio los socios filarmónicos son los propios músicos de la orquesta, que contaban con un soporte de socios oyentes para los que se organizaba un concierto privado mensual, iniciándose con ello, en palabras de su principal historiador, Lothar Siemens, “el desarrollo de una cultura musical cívica de tipo autónomo”. 

 La primera sociedad filarmónica de 1845 tuvo como director a Benito Lentini y Messina, (1793-1846) y a Gregorio Millares Cordero (1801-1848), como maestro de música, quien asumía también las labores de dirección. Su principal objetivo fue el de la “difusión musical”. Se fundó el 1 de junio de 1845 y celebró su primer concierto el 6 de noviembre del mismo año en el Teatro Cairasco. En el segundo de ellos, el 16 de diciembre de 1845, interpretan, ni más ni menos, la Segunda Sinfonía de Beethoven.

La siguiente figura determinante en la historia de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas es la de Agustín Millares Torres (1826-1896), quien asume su presidencia y dirección musical en 1855. En los Reglamentos de esta época a los músicos de la orquesta, que siguen siendo los que rigen la sociedad, se les llama socios facultativos, pero existen ya los socios de mérito y los socios colaboradores, ambas categorías estaban formadas por personas asociadas a los trabajos artísticos de la Sociedad, dato importante puesto que es aquí donde encontramos una amplísima representación femenina, que siempre ha sido  sustento fundamental a la sombra de la Sociedad Filarmónica. Además, estaban los socios oyentes, que contribuían con dinero. Entre todos sumaron en aquella época la nada despreciable cifra de 123 socios.

Agustín Millares Torres. Director de la Sociedad Filarmónica entre 1855 y 1866. Insigne historiador (Historia General de las Islas Canarias) y literato (El último de los canarios. Leyendas Canarias)

Más adelante, ya en 1866, los músicos de la orquesta dieron cabida en la Junta Directiva a los llamados socios activos, otros aficionados que colaboraban musicalmente, con lo que el asociacionismo se amplió algo al conjunto de la sociedad civil. La institución permaneció ligada a su orquesta y su centro de enseñanza. De esta época devienen los esfuerzos por profesionalizar ambas instituciones. Por eso es cierto que en la Sociedad Filarmónica está el germen de los actuales Conservatorio y Orquesta Filarmónica de Las Palmas. El traspaso del Conservatorio al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no ocurre hasta 1972 y es en la misma década de los 70 cuando se produce la separación de la orquesta de la Sociedad.

La profesionalización de la orquesta mejorará a partir de esta etapa con la existencia de un director residente. El concepto de asociación regida exclusivamente por los músicos desaparece. El presidente de la entidad deja de ser el director de orquesta, y éste por primera vez tiene un contrato remunerado y no forma parte de la directiva, aunque sí participa en las juntas generales. La figura esencial de esta nueva etapa de la Sociedad Filarmónica es Diego Mesa de León (1837- 1915), quien estuvo al frente de la institución durante cuarenta años, (desde 1866 a 1906). 

Diego Mesa de León, bachiller en Artes. Presidente de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas (1866-1906). Fue, entre otras cosas, director del colegio de San Agustín. Presidente del Gabinete Literario y director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

En lo musical, el compositor y director de orquesta Bernardino Valle Chinestra (1849- 1928), más conocido como “Maestro Valle” será la figura más importante en esta última etapa de fin de siglo XIX. Valle fue el director de la Orquesta de la Sociedad Filarmónica desde 1878 hasta 1920. Durante esta dilatada trayectoria de cuarenta y dos años mejoró la calidad los programas de los conciertos, dándole más importancia a las obras de carácter sinfónico. Además de los autores consagrados como Haydn, Mendelssohn o Strauss, el maestro interpretaba sus propias obras y las de la vanguardia musical española, siendo Valle amigo de destacados músicos del nacionalismo en España como Chapí o Bretón, con los que estudió en el Conservatorio de Madrid y por medio de los cuales le llegaban sus partituras más recientes.  Desde 1890 los conciertos de la Sociedad se celebraron en el “Nuevo Teatro”, Tirso de Molina, bautizado definitivamente como Teatro Pérez Galdós a partir de 1902.

El Maestro Valle fue el director de la Orquesta de la Sociedad Filarmónica desde 1878 hasta 1920. Época durante la que se inicia la etapa de mayor profesionalización de la misma.

Además de los músicos locales, algunos de ellos magníficos solistas, esporádicamente se aprovechaba el paso de grandes instrumentistas o cantantes en su tránsito desde Europa o América para organizar conciertos. El caso más relevante es el del gran compositor francés Camilo Saint-Saëns que entre los años 1889 a 1909 pasó siete inviernos enteros en Las Palmas. Saint-Saëns colaboró en ocasiones activamente en los conciertos de la Sociedad. Fue nombrado Socio de Mérito y Presidente de Honor de nuestra Sociedad Filarmónica.

Durante la época del Maestro Valle nuestra Sociedad vivió su etapa de mayor apogeo, seguida de otra posterior de decadencia, derivada en parte de un modelo de asociacionismo que había quedado ya obsoleto. Éste no variará hasta 1944, en que el acceso a la Junta Directiva se abre a toda la sociedad civil sin restricciones, como en la actualidad.

Desde entonces, y a lo largo de su dilatada historia, la Sociedad Filarmónica ha pasado por muchas épocas, algunas de ellas muy difíciles. En sus grandes tiempos, llegó a tener 1.800 socios, (temporada 1981-82). Como afirman sus historiadores, no se trataba sólo de las clases pudientes; muchas familias hacían un gran esfuerzo de ahorro para mantener una cuota de socios que siempre se caracterizó por ser muy económica. Por los escenarios del Teatro Pérez Galdós, al amparo de la Programación de la Sociedad Filarmónica, han pasado, nos atreveríamos a decir, prácticamente todas las grandes figuras del panorama musical del siglo XX. La Sociedad Filarmónica de las Palmas está sin duda detrás de la evidente afición musical de la ciudad que la vio nacer y de cuya historia ha formado parte generación tras generación. Nuestro pasado forma parte de nuestro presente. Es intención de esta Junta Directiva dirigirlo hacia el futuro. 

                      

Estrella Cantero León.
Secretaria de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas de Gran Canaria.

El presente hacia el futuro.

PROYECTO EN MARCHA: IDEAS Y OBJETIVOS.

La Temporada 2025-2026 de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas de Gran Canaria es la primera propuesta programática de la actual junta directiva que coincide, en este año 2025, con la celebración del 180º Aniversario de la fundación de nuestra institución.


Este emblemático contexto ha propiciado que gran parte de los conciertos que integran el programa sean resultado de la colaboración de entidades tan relevantes como la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, la Fundación Auditorio Teatro de Las Palmas de Gran Canaria, el Festival Internacional de Música de Canarias y el Teatro Cuyás.

Junto a ello, se suman a la temporada otros tantos conciertos de marcado acervo canario. Citas musicales que ponen en valor la ya demostrada calidad de nuestros interpretes, o mediante las cuales aspiramos a difundir contenidos patimoniales, como es el caso del concierto especial de aniversario, Saint Saens y sus contemporáneos canarios. Especialmente novedosa es la apuesta para contribuir al impulso de nuevos valores interpretativos y compositivos en nuestro territorio: el Proyecto Hespérides, todo un reto y una gran motivación para aquellos músicos noveles que se estrenan en el ámbito de una señera institución como la Sociedad Filarmónica, que retoma su objetivo primigenio de difusión y promoción de la música y de los músicos en Canarias.

En conjunto ofrecemos un programa atractivo y variado, centrado en la excelencia, pero también en la difusión de la cultura y de la producción musical en Canarias.

Uno de los actos centrales de la conmemoración del 180º Aniversario, es la creación del Foro de Noviembre, ya que noviembre fue el mes en el que se celebró el primer concierto de la orquesta de la recién nacida Sociedad Filarmónica, en 1845. Este nuevo espacio de encuentro y debate, que se desarrollará durante una semana en lugares emblemáticos de la ciudad, se propone como un ámbito de reflexión interdisciplinar con la música como eje vertebrador junto a la historia, la literatura y el pensamiento.

El programa de temporada se cierra con una atractiva relación de Conciertos de Promoción con los que colaboramos mediante la difusión y el apoyo institucional.

Agradecemos la participación y colaboración del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias, Viceconsejería de Cultura y Patrimonio Cultural, que constituyen el soporte básico de esta entidad, así como el patrocinio de las empresas y entidades privadas. Con su apoyo e implicación han posibilitado esta nueva temporada y que la Sociedad Filarmónica de Las Palmas de Gran Canaria pueda ofrendar su importante legado a la comunidad canaria del siglo XXI.